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El crecimiento de la actividad empresarial, junto con la alta exposición a peligros de origen natural principalmente sismos y de origen antrópico: incendios, fugas de gas y fallas eléctricas, ha incrementado de manera significativa la necesidad de simulacros de emergencia estructurados y técnicamente diseñados dentro de las organizaciones. Esta necesidad se encuentra alineada con el Principio de Prevención establecido en el Artículo I de la Ley N° 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, que obliga al empleador a anticipar y controlar los riesgos que puedan afectar la vida y la salud de los trabajadores.

A diferencia de ejercicios improvisados o meramente formales, los simulacros bien planificados permiten evaluar de forma realista la capacidad de respuesta, coordinación y toma de decisiones ante escenarios críticos, tal como lo exige el Artículo 36 de la Ley 29783, el cual establece la obligación de implementar medidas para la atención de emergencias, primeros auxilios y situaciones de riesgo grave e inminente.

Los eventos frecuentes y los resultados de inspecciones de seguridad evidencian que muchas empresas cuentan con planes de emergencia documentados, pero no han validado su efectividad operativa. Esta brecha es especialmente relevante si se considera que el Artículo 69 del Reglamento de la Ley 29783 (D.S. N° 005‑2012‑TR) exige que los procedimientos de emergencia no solo existan, sino que sean conocidos, practicados y aplicables por el personal. En este contexto, los simulacros de emergencia se consolidan como una herramienta clave para transformar procedimientos escritos en capacidades reales de respuesta, reduciendo la probabilidad de pánico, lesiones y fallas de evacuación durante un evento real.

Desde el punto de vista de la gestión del riesgo a nivel nacional, la Ley N° 29664, que crea el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD), establece que la preparación y la respuesta forman parte del proceso continuo de la gestión del riesgo. Esta ley dispone que las entidades públicas y privadas desarrollen capacidades de preparación, entrenamiento y simulación, lo que sustenta normativamente la ejecución periódica de simulacros como mecanismo de reducción del riesgo.

Adicionalmente, el Reglamento de Inspecciones Técnicas de Seguridad en Edificaciones – ITSE (D.S. N° 002‑2018‑PCM) exige, como condición de seguridad, la existencia de planes de emergencia implementados y evidencia de su aplicación práctica. En la práctica, esto se traduce en la exigencia de simulacros ejecutados y evaluados, especialmente en edificaciones de mediano y alto riesgo, como parte del proceso de inspección y renovación del certificado ITSE.

En Responderis, promovemos el desarrollo de simulacros de emergencia basados en análisis técnico y escenarios realistas, orientados no solo al cumplimiento normativo, sino al fortalecimiento real de la capacidad de respuesta de las organizaciones. Nuestro equipo brinda asesoría especializada en gestión del riesgo, preparación ante emergencias y evaluación de simulacros, ayudando a las empresas a identificar brechas críticas, optimizar sus planes de emergencia y proteger de manera efectiva a las personas, los activos y la continuidad de sus operaciones.

Nuestros servicios incluyen:

1. El análisis previo del riesgo y del plan de emergencias existente, en línea con la identificación de peligros exigida por la Ley 29783.

2. El diseño de escenarios realistas como sismo, incendio, evacuación parcial o total, atención de heridos coherentes con los peligros identificados y con los escenarios considerados por INDECI.

3. La ejecución controlada del simulacro, con observadores técnicos y medición de tiempos críticos, elemento clave para evidenciar cumplimiento ante una ITSE.

4. La evaluación del desempeño de brigadas, líderes y ocupantes, conforme al enfoque de competencia operativa promovido por el SG‑SST.

5. La elaboración de un informe técnico posterior, con hallazgos, brechas y recomendaciones, que respalda el principio de mejora continua.

En nuestra evaluación y planificación tomamos también como referencia estándares internacionales como NFPA, ISO 22320 (gestión de emergencias) e ISO 45001, elevando el nivel de análisis, control y profesionalismo del ejercicio.