La respuesta correcta puede salvar tu vida

Cada vez que ocurre un sismo, una de las primeras reacciones de muchas personas es correr hacia las escaleras para salir del edificio. Aunque esta decisión parece lógica, no siempre es la más segura. De hecho, intentar evacuar mientras el edificio aún se encuentra en movimiento puede aumentar considerablemente el riesgo de sufrir lesiones. Organismos especializados como el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) y la Federal Emergency Management Agency (FEMA) coinciden en que la prioridad durante un sismo es proteger la vida y no evacuar mientras continúa el movimiento sísmico (FEMA, 2025; INDECI, Manual Básico para la Gestión del Riesgo de Desastres).

La pregunta clave: ¿debo usar las escaleras mientras está temblando?

La respuesta es no, salvo que exista un peligro inmediato que haga más riesgoso permanecer en el lugar, como un incendio, una explosión o un colapso estructural inminente.

Durante un sismo, las personas pierden estabilidad y las escaleras pueden convertirse en zonas de alta concentración de ocupantes, incrementando el riesgo de caídas, empujones y lesiones. Además, los elementos no estructurales —como luminarias, falsos techos, revestimientos o vidrios— pueden desprenderse durante el movimiento, representando un peligro adicional. Por ello, FEMA recomienda aplicar la técnica «Agáchese, Cúbrase y Sujétese» (Drop, Cover and Hold On) hasta que el movimiento finalice (FEMA, 2025; Earthquake Country Alliance).

¿Qué debo hacer mientras ocurre el sismo?

Mientras el edificio está temblando, la acción más segura es protegerse.

Si es posible, ubíquese debajo de una mesa o escritorio resistente, proteja la cabeza y el cuello con los brazos y permanezca alejado de ventanas, mamparas de vidrio, estanterías, luminarias u otros objetos que puedan caer. Si no existe un mobiliario resistente, permanezca junto a un muro interior, evitando las fachadas y elementos susceptibles de desprendimiento. Estas medidas reducen significativamente la probabilidad de lesiones durante un evento sísmico (FEMA P-530; Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades – CDC; INDECI).

¿Cuándo sí debo utilizar las escaleras?

Una vez que el movimiento sísmico haya terminado, las escaleras constituyen el medio de evacuación más seguro, siempre que se encuentren en condiciones adecuadas y que la evacuación haya sido determinada por el Plan de Emergencias de la organización o por las autoridades competentes.

La evacuación debe realizarse caminando, sin correr, utilizando el pasamanos cuando sea posible y siguiendo las instrucciones de los brigadistas. Bajo ninguna circunstancia deben utilizarse los ascensores, ya que podrían quedar fuera de servicio debido a fallas eléctricas o mecánicas provocadas por el sismo (Reglamento Nacional de Edificaciones – Norma A.130; NFPA 101: Life Safety Code, Capítulo 7; ASME A17.1/CSA B44).

¿Qué sucede si el edificio presenta daños importantes?

Si después del sismo observa columnas agrietadas, vigas deformadas, desprendimientos importantes de concreto, inclinaciones visibles, hundimientos o cualquier daño que haga sospechar un posible colapso, debe evacuar de inmediato utilizando las escaleras únicamente si estas son seguras y transitables.

Si las escaleras presentan grietas, deformaciones, desprendimientos o cualquier condición que comprometa su estabilidad, no deben utilizarse. En ese caso, permanezca temporalmente en el lugar que ofrezca la mayor protección posible frente a la caída de objetos, comunique su situación a los equipos de emergencia y espere instrucciones de los brigadistas o de los organismos de respuesta. Esta recomendación se basa en los procedimientos internacionales para la evaluación de edificaciones después de un sismo (ATC-20; FEMA P-2055; INDECI).

¿Qué significa un lugar con mayor protección?

Un lugar con mayor protección es aquel donde existe menor probabilidad de sufrir lesiones por la caída de objetos o por el desprendimiento de elementos no estructurales.

Generalmente corresponde a espacios alejados de ventanas, fachadas, mamparas, estanterías altas, luminarias y equipos suspendidos. Si existe un escritorio o una mesa resistente, este sigue siendo uno de los lugares más seguros para protegerse mientras se determina una evacuación segura. No existe una norma que establezca un «refugio temporal» para todos los ocupantes; por ello, la selección del lugar debe responder al principio de minimizar la exposición al peligro (FEMA P-530; CDC; INDECI).

La preparación marca la diferencia

La respuesta adecuada frente a un sismo comienza mucho antes de que ocurra. Conocer las rutas de evacuación, participar en simulacros, identificar las escaleras de emergencia, reconocer las zonas de menor riesgo y seguir las instrucciones de los brigadistas son medidas que reducen significativamente la probabilidad de lesiones.

La Norma Técnica A.130 del Reglamento Nacional de Edificaciones, la NFPA 101 y la ISO 22320 destacan la importancia de contar con medios de evacuación adecuados, planes de emergencia actualizados y procedimientos organizados para proteger la vida de los ocupantes durante una emergencia (RNE A.130; NFPA 101; ISO 22320:2018).

Conclusión

La decisión de utilizar las escaleras depende del momento en que ocurre la emergencia y de las condiciones del edificio.

Mientras el edificio está temblando, la prioridad es protegerse.

Cuando el movimiento termina, las escaleras son la vía segura de evacuación, siempre que no presenten daños estructurales.

Si el edificio presenta daños severos, la evacuación debe realizarse únicamente por rutas seguras y evitando cualquier acción que aumente el riesgo para las personas.

Recordemos siempre esta regla:

Durante el sismo: Agáchese, Cúbrase y Sujétese.

Después del sismo: Evalúe las condiciones y evacúe por las escaleras únicamente si son seguras.

La prevención, la preparación y el conocimiento continúan siendo las herramientas más eficaces para proteger la vida frente a un evento sísmico.

El compromiso de Responderis con la seguridad

En Responderis, unidad especializada en respuesta a emergencias de Salus Laboris, trabajamos para que las organizaciones estén preparadas antes de que ocurra una emergencia. A través de la elaboración e implementación de planes de emergencia, formación y entrenamiento de brigadas, simulacros, evaluación de riesgos y servicios especializados de respuesta, fortalecemos la capacidad de las empresas para actuar de manera segura, organizada y eficiente frente a eventos como los sismos. Porque una respuesta oportuna no depende únicamente de la infraestructura, sino también de la preparación de las personas y de contar con protocolos adecuados que permitan proteger la vida y garantizar la continuidad de las operaciones.