
La inclusión en los servicios de emergencia es fundamental para garantizar que todas las personas, incluyendo aquellas con discapacidad auditiva, sean atendidas de manera adecuada, rápida y digna. El dominio del lenguaje de señas y la sensibilización de los profesionales de respuesta a emergencias tienen un doble beneficio: mejora la calidad del servicio para personas sordas o con discapacidad auditiva, y fortalece la confianza de la comunidad en nosotros.
Situación actual:
- En Perú, por ejemplo, el Ministerio de Salud lanzó un curso virtual gratuito de Lengua de Señas Peruana (LSP) Nivel Básico para personal de salud, con el objetivo de mejorar la atención a personas con discapacidad auditiva.
¿Por qué capacitar a Respondedores en lengua de señas?
- Comunicación efectiva en emergencias
En situaciones de urgencia, la comunicación clara y rápida puede salvar vidas. No poder entender o hacerse entender puede generar demoras críticas. - Reducción de riesgos y errores
Malentendidos podrían agravar la situación. Saber señas básicas permite asegurarse de comprender síntomas, localización de lesiones, orientación, etc. - Inclusión social y cumplimiento de derechos
Reconocer la lengua de señas como una lengua válida, y capacitar a quienes brindan servicios de respuesta a emergencias promueve el derecho a la comunicación y al trato igualitario. En muchos países ya existe normativa que reconoce oficialmente la lengua de señas.
Componentes de un buen programa de capacitación
Para que el programa sea efectivo, puede incluir:
- Talleres introductorios: sesiones presenciales o virtuales donde los respondedores aprendan signos básicos, saludos, preguntas frecuentes, comandos urgentes (“¿Está herido?”, “Aquí”, etc.).
- Simulaciones con escenarios reales: recrear emergencias en que haya personas sordas. Practicar evacuaciones, rescates vehiculares, primeros auxilios, etc.
Beneficios esperados del programa
- Intervenciones más eficientes y seguras cuando haya personas sordas involucradas.
- Menor tiempo de atención, menor margen para errores de interpretación.
- Mejora en la percepción de los servicios por parte de la comunidad sorda, mayor confianza.
- Avance hacia cumplimiento de normas de derechos humanos y de discapacidad, políticas de igualdad.
En resumen, capacitar a los respondedores a emergencias en lengua de señas no es un lujo sino una necesidad para lograr una atención inclusiva y eficiente. Instituciones que adopten esta práctica obtendrán no solo mejoras operativas sino también mayor legitimidad y cohesión social.