Según la Red de Apoyo para Bomberos con Cáncer en USA (FCSN), el cáncer causó el 66 % de las muertes de bomberos profesionales en acto de servicio entre 2002 y 2019. Las enfermedades cardíacas causaron el 18 % de las muertes por accidente de trabajo en el mismo período.

Los bomberos tienen un riesgo 9 por ciento mayor de ser diagnosticados con cáncer y un riesgo 14 por ciento mayor de morir de cáncer que la población general de Estados Unidos, según una investigación de los CDC/Instituto Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional (NIOSH).

Los incendios estructurales generan una compleja mezcla de contaminantes, entre ellos partículas ultrafinas, hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), benceno, formaldehído, dioxinas, furanos y compuestos per y polifluoroalquilados (PFAS), que son liberados durante la combustión de materiales sintéticos y productos industriales modernos (Hossain et al., 2023; Burgess et al., 2020). Estas sustancias, muchas de ellas clasificadas como carcinógenas por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), pueden ingresar al organismo por inhalación, absorción dérmica o ingestión accidental, aumentando la carga tóxica acumulativa de los bomberos (IARC, 2023).

Los compuestos presentes en los residuos de combustión inducen mutaciones genéticas, estrés oxidativo, inflamación crónica y alteraciones epigenéticas, facilitando la oncogénesis con exposición repetida o prolongada (Hwang et al., 2021; Liu, 2025).

La evidencia epidemiológica reciente muestra que la exposición ocupacional como bombero está asociada a un incremento en la incidencia y mortalidad por varios tipos de cáncer, incluyendo mesotelioma, vejiga, próstata, colon y melanoma (Daniels et al., 2014; Lee et al., 2023). En 2022, la IARC reclasificó esta ocupación como carcinógena para humanos (Grupo 1), reconociendo la solidez de la evidencia en estudios de cohorte y metaanálisis internacionales. Aun así, las investigaciones específicas en contextos urbanos de América Latina son escasas, lo que genera vacíos importantes sobre la magnitud del riesgo en ciudades de alta densidad y con condiciones de combustión complejas, como Lima Metropolitana.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) reclasificó en 2022 la ocupación bomberil como carcinógena para humanos (Grupo 1), asociándola a cáncer de vejiga, colon, piel y linfomas (Infobae, 2025). En el contexto peruano, se han reportado cuatro casos de cáncer de pulmón en bomberos de Puno, aunque no existe un estudio formal de relación directa, es importante resaltar que este grupo de bomberos combaten incendios en las mismas condiciones, sin equipos de protección respiratoria y trajes en mal estado.

En el contexto limeño de 2025, la combinación de edificaciones con materiales heterogéneos, tráfico vehicular intenso y espacios industriales próximos a zonas residenciales puede incrementar la generación de residuos de combustión y, por ende, el potencial riesgo carcinogénico para los bomberos. En el Perú se requiere mayor estudio respecto a este tema, sin embargo, las causales son similares a la literatura internacional, por lo cual, es necesario implementar un programa preventivo laboral con este enfoque.

Como medidas preventivas para reducir el riesgo de cáncer en bomberos, deben controlar otros factores de riesgo asociados como:

En Responderis, sabemos que la prevención salva vidas. Por eso trabajamos junto a empresas y organizaciones en la implementación de programas de salud ocupacional y respuesta a emergencias, protegiendo a quienes siempre están en primera línea.